Tiger Woods (Fuente: EL Mundo-AFP)
El pasado 30 de diciembre de 2009, día en que cumplió 34 años, Tiger Wood ingresó en una clínica especializada en tratamiento de adicciones sexuales, Pine Grove Behavioural Health and Addiction Services, situada en Hattiesburg (Mississippi). Allí ha permanecido unas tres semanas.
Desde que se publicó la noticia del accidente de tráfico que sufrió Tiger Woods (Cypress, California, 34 años) a finales de noviembre cerca de su residencia habitual, en la comunidad de Isleworth (Orlando), se especulaba sobre infidelidades en su matrimonio y posible crisis con su pareja, la modelo Elin Nordegren.
Después de su aparatoso accidente (su coche impactó contra un árbol) se publicó que Tiger Woods y su mujer habían mantenido una acalorada discusión y el golfista habá salido de su casa conduciendo bajo estado de nervios. Y desde finales de diciembre se desconocía su paradero hasta ahora que sabemos que el golfista de profesión también es golfo por devoción, dada su adicción sexual. El golfista más famoso del mundo -ha ganado 93 torneos, 71 de ellos de la PGA, en sus 13 años de carrera profesional y lidera el ranking de ganancias- está siendo tratado por uno de los médicos de más prestigio en terapias de tratamiento de adicciones sexuales, el doctor Patrick Carnes. Esta terapia cuesta cerca de 45.000 € y, según las estadísticas de la clínica, tras seis meses de tratamiento el 64 % de los pacientes no vuelve a recaer.
Mientras tanto su mujer, Elin Nordegren, reside temporalmente en un lujoso apartamento que Tiger Woods alquiló para que se alojara con sus dos hijos cerca de la clínica. El matrimonio tiene dos retoños: Sam, de 2 años, y Charlie, un bebé de 6 meses.
Otros casos de famosos relacionados con adicciones sexuales son Michael Douglas y Hugh Grant.
La prensa inglesa publica que el golfista quiere demostrar que está dispuesto a cambiar su conducta, a parte de salvar su matrimonio. Parece ser que en este caso el sano y saludable ejercicio de la pasión se convirtió en vicio y adicción.