
Amy Winehouse es parte de una generación de cantantes provocadoras, que se valen más de hacer escándalos para ganar fama que de su propio talento (Kathy Perry, Miley Cyrus, Lily Allen, Lady Gaga, entre otras). Pero si le sumamos el factor “drogas”, la cosa se pone aún peor. Es el caso de Lindsay Lohan (¿alguien se acuerda de sus canciones?), Britney Spears y, por supuesto, la mismísima Amy Winehouse, que –al contrario de la ex novia de Justin Timberlake, que siempre cantó mal- considero que tiene un talento natural desperdiciado.
En esta oportunidad, Amy fue a ver la puesta en escena de la obra “Cenicienta”, invitada por el actor que interpretaba al príncipe. Todo iba bien hasta que –en medio de la obra- se le ocurrió opinar sobre la obra e insultar a los actores e, inmediatamente, cuando el director la invitó a calmarse (sin éxito), Winehouse no dudó en golpearlo.
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