LA NEUMÁTICA ACTRIZ LLEGÓ A SANTIAGO DE CHILE Y, ANTE EL GRAN NÚMERO DE PRENSA ALLÍ REUNIDA, LA EMPRENDIÓ A GOLPES

Imagen: www.hecklerspray.com
Un minúsculo vestido blanco, sin mangas ni escote, pero suficientemente ceñido para dejar rienda suelta a la imaginación; rubia melena despeinada y el rostro cubierto por unas enormes gafas oscuras; sin maquillaje que escondiera las huellas de la edad… Así apareció la curvilínea actriz Pamela Anderson, a sus 42 años, en el aeropuerto de Santiago de Chile tras golpear a fotógrafos, cámaras y periodistas allí congregados para reflejar la llegada de la protagonista de los Vigilantes de la playa.
Sí. Así agradeció la ex conejida Playboy a los chilenos la acalorada bienvenida que le prepararon a la ya decadente actriz, que acudía a Santiago de Chile para participar en un programa de televisión.
La reacción vino ante el agobio que sintió Anderson, tras un largo vuelo desde Los Ángeles hasta tierras andinas, al encontrarse con un gran número de cámaras que la enfocaban y disparaban sus flash para testimoniar su presencia en la ciudad.


