
En estos últimos días Mariah Carey nos dejó muy en claro que tiene un buen sentido del humor. Hace un par de semanas se subió al escenario del Palm Springs International Films Festival con varias copas encimas y se dio el gusto de reírse cuando le gritaron “borracha” en el momento en que intentaba encontrar un justificativo para la incoherencia de su discurso. Ahora acaba de anunciar que lanzará su propia marca de champagne, la bebida que –evidentemente- le apasiona
Twitter, el medio indiscutiblemente preferido por las celebridades, fue el primer testigo del anuncio. La diva comentó que se trata de un emprendimiento que quiere llevar a buen puerto con la ayuda de su marido, el actor y rapero estadounidense Nick Cannon. El nombre del producto será Angel Champagne (Rose) y se prevé que salga en algún momento de este año.

Pero para aquellos que no lo sabían, aclaro que no es la primera vez que Mariah tiene su romance con el mercado de las bebidas alcohólicas. De hecho, en el año 2006 se involucró en la comercialización masiva de los productos provenientes de los viñedos Mariah Zinfandel, ubicados en Mendocino County
Esta “vocación empresarial” no tendría importancia ni llamaría tanto la atención si no fuera porque últimamente la diva se ha estado ganando la fama de que le gusta irse de copas. Primero la vieron con su marido, al salir de un restaurante, firmando autógrafos sin casi poder mantenerse en pie. Y unos cuántos días después protagonizó el bochorno de Palm Springs, en donde no pudo hilar más de tres palabras seguidas. Pero como evidentemente toda diva es muy segura de sí misma, admitió su borrachera y hasta hizo varias bromas al respecto.

Por supuesto, reírse de sí misma no fue un acto de redención suficiente como para que nos sintamos satisfechos y podamos olvidarnos de semejante momento embarazoso. No podían faltar los graciosos de siempre –de esos que se encuentran siempre en Hollywood, al igual que entre la gente común- que no resistieron la tentación de mofarse de la poca vergüenza de Mariah y parodiaron la escena. Hablo de George Clooney y de Sean Penn, que en varias entrevistas aparentaron estar borrachos, muy al “estilo Carey”.