
Robin Williams es uno de los ejemplos de celebridades que antes de decir algo no piensan en las repercusiones políticas que pueden tener sus palabras, justamente por su condición de famoso. Esta vez, El-torbellino-de-palabras-Williams hizo una broma acerca de la elección de Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos 2016, pero a Brasil no le causó nada de gracia.
“Chicago mandó a Oprah (Winfrey, popular presentadora de televisión) y a Michelle (Obama, primera dama estadounidense)”, comenzó el actor de Patch Adams, en lo que parecía un comentario inocente. “Brasil mandó 50 bailarinas de strip-tease y medio kilo de cocaína”, remató en tono jocoso, haciendo gala de su particular habilidad para el sarcasmo, entre las risas del público. Y lo hizo en el programa de David Letterman, uno de los shows de entrevistas más famoso de EEUU.

Todo indica que Robin está un tanto-bastante molesto, debido a la derrota de Chicago, ciudad en la que nació y en donde se hizo fanático del fútbol americano y del baloncesto.
Como era de esperar, los medios estadounidenses y brasileros repitieron la escena hasta el cansancio, y llegaron a tildar de “grosera” la broma del escándalo. Hablaron de “celos” y de que se trató de una “afirmación sin sentido”, proveniente de una persona que acaba de salir de rehabilitación.

Por su parte, desde el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Río 2016 ya comenzaron a estudiar la posibilidad de tomar medidas legales frente a lo que consideran un escarnio grave.
¿Será para tanto?


