
El viernes pasado comenzó con una disculpa pública, en una conferencia de prensa. Luego, el lunes, se disculpó en la escuela de su hija. Pero Tiger Woods tiene un largo camino que andar antes de que su esposa, Elin Nordegren, decida reunirse o no con él, según afirman allegados a la familia.
Al parecer, todo este tiempo Elin ha estado muy enojada, y a decir verdad tiene toda la razón de estar enojada con su marido tras el terrible escándalo lleno de engaños sexuales que provocó. Sin embargo, ella jamás le habría pedido que se disculpara públicamente, simplemente se trató de un gesto que él decidió tener por propia voluntad.
El 20 de febrero –la noche luego de que el golfista se disculpara públicamente- la pareja y sus hijos, Sam y Charlie, viajaron juntos en un jet Gulfstream desde Orlando hasta Arizona. ¿Elin pensará que ya es hora de perdonarlo?

Según han asegurado algunos allegados de la familia a la prensa, Nordegren tiene la intención de aparecer públicamente como si la familia estuviera unida por el bien de sus hijos. Al parecer, ella no quiere que los niños sufran al percibir una ruptura o cualquier tipo de rencor.
La pregunta que todos nos hacemos es: si no estuvieran los niños ¿ya se habría ido? Yo considero que sí, porque dudo que una mujer luego de sentirse tan humillada públicamente, con el orgullo por el piso, siga amando a quien la llevó a esa situación. Ni siquiera el dinero sería un justificativo para que Elin se quede al lado de Tiger, ya que con el divorcio podría llevarse prácticamente toda una fortuna que –seguramente- no crecerá mucho más, porque la carrera del golfista está casi acabada.
Pero todo indicaría que Tiger no piensa igual. Para él, la opinión de ella sigue siendo muy importante por eso quiere trabajar para hacerla feliz. ¿Podrá reconquistarla? Lo veo muy difícil.


