
Ser una mujer bella, exitosa, esposa de uno de los futbolistas más sexies del mundo y, además, ser un ícono de la moda, tiene su precio. Y qué precio. Pero esta vez no hablamos de dinero, sino de los martirios físicos a los que se debe someter Victoria Beckham para ser quien es.
La ex Posh Spice tiene unos juanetes enormes en sus pies, pero –a pesar de la recomendación del médico- se niega a someterse a una cirugía, porque esto implicaría renunciar a usar sus amados tacones. Lo cierto es que ella no se da cuenta de que -con su ánimo de no perder el glamour- está dejando que sus pies pasen de ser algo deformes a convertirse en algo estéticamente muy desagradable.

Todo esto sin tener en cuenta el dolor que debe soportar sólo para no subirse a unas zapatillas o zapatos tipo ballerinas planas, a las que odia porque –según dice- no la dejan caminar bien.
Tanta insistencia en verse alta y estilizada me recuerda a una nota que leí alguna vez, en la que confesaba que en la escuela en donde estudiaba danza se reían de ella por sus piernas cortas. Un tiempo después, dijo que por épocas dejaba de hacer gimnasia porque le molestaba usar zapatillas. ¿Será que aquella mala experiencia se convirtió en un complejo?

Si bien Victoria Beckham admite que sus pies son la peor parte de su cuerpo, probablemente piensa que puede permitirse continuar usando sus costosos zapatos Louboutin, Yves Saint Laurent y Dolce & Gabbana durante mucho tiempo más. Tal vez los (malos) ejemplos de Hale Berry o Paris Hilton la inspiran para aceptar el alto precio de ser un ícono de la moda.