
Hace ya varios años que está instalada la discusión acerca de cómo el ser o no ser flaca influye en el ser o no ser saludable en el ámbito de la moda. Los casos de bulimia y anorexia son cada vez más comunes entre las modelos, y ni hablar en las jóvenes que suelen encontrar en ellas el ejemplo a seguir y hacen lo que sea –literalmente- para lucir delgadas.
Victoria Beckham es fashionista hasta el extremo, por eso siempre la hemos visto ultradelgada y cuidando hasta el último detalle (por ejemplo, no quiere dejar de usar tacones a pesar de sufrir de juanetes, porque considera que no es elegante). Ahora que es diseñadora ha ido mucho más lejos: acaba de defender fervientemente la llamada “talla cero”, alegando que está en contra de que critiquen a las modelos delgadas porque considera que las mujeres elegidas para estar en las pasarelas son naturalmente de contextura longilínea por naturaleza.

“Muchas de esas chicas son naturalmente delgadas y no creo que deban ser discriminadas por alguien que piensa que son demasiado delgadas o curvilíneas o largas, o por lo que sea”.
Con estas palabras, la esposa de David Beckham parece mantener una posición neutral frente a todo tipo de discriminación a cualquier tipo de contextura física. Sin embargo, agrega:
“Tuve un casting la semana pasada y fueron muchas chicas muy delgadas que nunca habían trabajado”.

Yo creo que en este punto es en donde radica la discusión. ¿Por qué se presentaron muchas chicas delgadas? Simplemente porque la industria de la moda ha instaurado un concepto de “cuerpo ideal” que se aleja de un “cuerpo real”, porque para alcanzar y mantener esa figura se permite –implícitamente- recurrir a métodos muy poco saludables.
Por supuesto, no son las nuevas modelos ni, mucho menos, las chicas que quieren lucir como ellas las culpables de todo esto, sino personas como Victoria Beckham, Donatella Versace y Kate Moss, quien ha llegado a mostrarse como una apologista de la anorexia al decir que “nada sabe mejor que estar delgada”.


